He escrito Joana Niemand, una obra dramática sobre una mujer normal, como tú y como yo, que por circunstancias de la vida pierde su hogar y acaba viviendo en la calle.
Al poco de haber acabado de escribir el texto, vi por televisión unas imágenes del desahucio de una mujer en Cataluña. Estaba en el balcón de su casa y se negaba a abandonarla. Finalmente las fuerzas vivas desalojaron a la mujer. Pensé entonces que no tardaría en llegar el momento en que una de las víctimas de la especulación caníbal se arrojaría al vacío, antes de caer en la indigencia.
Efectivamente, ese momento tan dantesco ya ha llegado.
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